Descripción
Cantidad total de papel consumido en la Universidad de Barcelona, y relativa en función de algunas características de interés ambiental. Se distinguen tres fuentes principales de consumo del papel:
- papel de oficina adquirido por las distintas unidades administrativas de la UB;
- papel consumido en las máquinas fotocopiadoras autoservicio instaladas en los centros, ya sea en las Bibliotecas del CRAI o en los vestíbulos y pasillos de los edificios (hasta el año 2017); y
- consumo de papel de las empresas adjudicatarias de los servicios de reprografía.
Indicador | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Evolución |
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Consumo total de papel (kg) | 120.925 | 42.408 | 55.678 | 57.418 | 57.478 | |
% de papel reciclado | 19,7 | 22,7 | 17,7 | 17,5 | 16,5 | |
% de papel totalmente libre de cloro | 65,2 | 78,2 | 72,3 | 64,4 | 60,0 | |
% de papel con certificación ecolabel | 88,0 | 92,5 | 87,1 | 63,4 | 63,0 | |
% de papel con certificación FSC | 56,1 | 62,1 | 68,2 | 51,3 | 51,9 | |
% de papel con certificación PEFC | 63,7 | 66,9 | 72,1 | 65,9 | 67,9 |
Resultados
Entre 2011 y 2019 el consumo de papel de oficina y copia ha disminuido un 29,9%, pasando de 179 a 125 toneladas anuales. Esta reducción es de un 100% al consumido en las fotocopiadoras autoservicio del CRAI, que dejaron de prestar servicio en 2018, de un 36,6% en el papel adquirido por las unidades administrativas de la UB, y de un 13,1% al consumido en los servicios de reprografía.
En 2020 los datos se encuentran distorsionados por la pandemia de COVID-19, que provocó el cierre de los servicios de reprografía durante más de nueve meses, y una reducción de la presencialidad en los edificios que también redujo significativamente el consumo y compra de papel por las unidades administrativas de la UB. Recuperada la actividad, los valores de consumo de papel muestran una disminución del 52% respecto a las cifras prepandémicas, como resultado de la consolidación de los procesos digitales en toda la actividad universitaria.
La positiva evolución en el consumo global de papel va acompañada por un empeoramiento —en términos ambientales—, del tipo de papel consumido, ya que la compra de reciclado alcanzaba el 40,5% en 2011, y se ha reducido hasta el 16,5% en 2023. De las tres fuentes de consumo, las unidades de la UB apuestan más por el papel reciclado y por el papel totalmente libre de cloro que los concesionarios (en las copisterías el papel reciclado y el papel TCF prácticamente son inexistentes).
Respecto a las certificaciones ambientales del papel consumido, ha crecido la proporción de papel procedente de explotaciones forestales sostenibles (especialmente certificación PEFC). El papel con certificaciones Àngel Blau es aproximadamente una cuarta parte del papel consumido, y más de la mitad del papel consumido dispone de certificación ecolabel. Las certificaciones ambientales están más presentes en el papel consumido directamente por las unidades administrativas y servicios de la UB que en los servicios de reprografía.
De acuerdo con estos resultados, el papel adquirido por las unidades administrativas de la UB es el que presenta en su conjunto un menor coste energético y ambiental.