Consejo Europeo de Luxemburgo.
El 20 y 21 de noviembre de 1997 tiene lugar el Consejo Europeo de Luxemburgo dedicado por vez primera enteramente al empleo. La comisión Europea propone como objetivo común reducir la tasa de paro al 7% en cinco años, frente al 11% que se sitúa en estas fechas. En este Consejo se acuerda seguir una estrategia coordinada para el empleo que se basa en el método seguido para la convergencia económica. Este método consiste en definir, para toda la Unión unas directrices para el empleo. Las directrices fijarán unos objetivos concretos, cuya realización será supervisada periódicamente conforme a un procedimiento común de evaluación de los resultados.
la gran diferencia con las medidas que se pusieron en marcha para forzar la convergencia de los 15 estados hacia la moneda única es que las recomendaciones monetarias iban acompañadas de toda una serie de sanciones para disuadir a los "incumplidores". Todos los Estados están de acuerdo en rechazar la posible implantación de un sistema rígido de objetivos cifrados con el argumento de que las políticas de empleo són basicamente de ámbito nacional y las diferencias entre los países hacen imposible fijarse objetivos semejantes de reducción del paro o de creación de empleo.
Las directrices del plan Santer que se llevan a cabo en esta cumbre son cuatro:
- Estimular el espíritu de empresa. Se trata de reducir los gastos de contratación de un empleado suplementario; facilitar el paso del asalariado a autoempresario; crear un mercado secundario europeo de capitales y reducir la fiscalidad laboral.
- Inserción profesional. Los estados gastan 200.000 millones de ecus al año en políticas de empleo, pero sólo un tercio se dedica a políticas activas. Hay que ofrecer una oportunidad de empleo obligatorio a los trabajadores que lleven un año en el paro; lo mismo a los jóvenes que lleven seis meses parados; facilitar el acceso a aprendizajes mixtos de formación profesional/educación; aumentar el 10% actual al 25% los beneficiarios de formaciones activas; reducir el coste contratación de poco cualificados y promover la moderación salarial.
- Adaptación de empresas y trabajadores. Hay que negociar acuerdos de flexibilidad laboral: reforzar el estatuto profesional de trabajos atípicos o tiempo parcial; suprimir los obstaculos fiscales a la inversión en recursos humanos e incitar el desarrollo de la formación; centrar las políticas nacionales de ayudas públicas a favor de la creación de empleos durareros.
- Igualdad de oportunidades. Se pretende reducir la distancia entre la tasa de paro femenino y masculino.