El Estado del bienestar en Finlandia.
Finlandia es uno de los países
nórdicos y, gracias fundamentalmente a sus vínculos históricos
con los mismos, mantiene estrechas relaciones con todos ellos (Suecia, Noruega,
Dinamarca e Islandia).
Hasta mediados de los años 70 el gasto de
Finlandia en bienestar social era bastante modesto, pero el desarrollo de los
regímenes de jubilación y las mejoras en los servicios de asistencia
sanitaria y de bienestar social acercaron a Finlandia a la media de la Europa
Occidental en este ámbito hacia 1990.
El sistema ha conseguido hacer
que el bienestar de la población sea muy independiente de las estructuras
familiares y de las condiciones predominantes en el mercado. También ha
resultado relativamente útil a la hora de reducir desigualdades en materia
de rentas.
Como en los demás países escandinavos, es característico
del sistema finlandés que la protección social cubra a todos los
ciudadanos por derecho y que todos tengan derecho al mismo importe de base. Además,
los asalariados reciben prestaciones adicionales en función de los sueldos.
Únicamente el seguro contra el desempleo es independiente del sistema integrado
por el Estado y es más bien voluntario.
En Finlandia, el gasto total
en protección social con respecto al PIB es considerablemente superior
a la media de la UE de doce miembros. Y la tasa de participación laboral
de las mujeres finlandesas también es relativamente elevada en comparación
con otros muchos Estados miembros de la UE.
Por lo que respecta a las medidas
adoptadas recientemente en materia de desempleo femenino, se ha intensificado
la cooperación entre las autoridades de trabajo y educación con
objeto de reducirlo. Se han establecido redes regionales de cooperación
para introducir innovaciones en el ámbito del empleo femenino y se hace
hincapié en la creación de empresas y en el establecimiento por
cuenta propia.
La prohibición de la discriminación directa
o indirecta por razones de sexo está contemplada en la Ley de Igualdad
de 1986, que se modificó por primera vez en 1992, al prohibirse la discriminación
por razones de embarazo o maternidad/ paternidad, y que volvió a modificarse
en 1995. El objetivo de esta ley es la igualdad de los sexos y evitar la discriminación
mejorando la posición de las mujeres en la vida laboral.
El sistema
ha conseguido hacer que el bienestar de la población sea muy independiente
de las estructuras familiares y de las condiciones predominantes en el mercado.
También ha resultado relativamente útil a la hora de reducir las
desigualdades en materia de rentas.
Con arreglo al régimen reglamentario
de pensiones de empleo, las prestaciones incluyen la pensión de vejez,
la pensión de vejez anticipada y diferida, la pensión por tiempo
parcial, la pensión por incapacidad anticipada, la pensión por invalidez
total, la pensión por invalidez parcial, la pensión de desempleo
y la pensión de supervivencia.
Las pensiones son ingresos sujetos
a impuestos. No obstante, si los únicos ingresos del pensionista son la
pensión nacional total, ésta está exenta de impuestos.