Evolución y características de la Política
Familiar.
A
finales del siglo XIX empiezan a prosperar medidas de política familiar pero es
durante el periodo que sigue a la Segunda Guerra Mundial y los años 70, cuando
llega el auge.
En una primera etapa, que llega hasta los años 60, se pretendía,
con una política familiar y conservadora, que las mujeres no tuviesen necesidad
de entrar en el mercado laboral y fueran madres de familia.
A una nueva
etapa dio paso al reconocimiento del movimiento de emancipación femenina y consistió
en adoptar medidas que proporcionaran la posibilidad de acceder a una profesión.
El objetivo de la Políticas Familiares en la actualidad, debería ser conseguir
que "todos los hijos deseados tengan la posibilidad de nacer", cosa que todavía
no sucede.
Estado de bienestar es la redistribución vertical de los recursos.
La política familiar es la redistribución horizontal de los recursos de las familias
sin o con hijos hacia las que tienen más. Según el reparto de responsabilidades
entre estado, mercado y familia, y según los derechos de que disfruten los ciudadanos,
hay tres modelos de estado de bienestar: liberal, socialdemócrata y corporatista,
con una respuesta específica a los problemas.
El modelo mediterráneo es
una muestra extrema de estado de bienestar corporatista. La responsabilidad compartida
entre el estado y la familia, debido al desarrollo escaso del estado de bienestar
y a la ingerencia de la iglesia en los temas familiares. En España, para ayudar
a las familias en el coste de los hijos y garantizar que una renta escasa no les
perjudicará, la sociedad prevé prestaciones monetarias: subsidios familiares (con
cargo a la Tesorería de la Seguridad Social) y desgravaciones fiscales (condonación
de impuestos).
Los primeros instrumentos que surgieron fueron los Subsidios
Familiares (prestaciones monetarias) - Allocations familiales, Child benefits
o Kindergeld. Estas prestaciones estuvieron asociadas a Políticas conservadoras
y natalistas (ya que desmotivan la incorporación femenina al mercado laboral)
aunque no se han abandonado con posterioridad. En la actualidad existe un debate
sobre la conveniencia de dotarlas de un carácter universal o que exista una condición
de recursos (umbral mínimo de recursos para poder acceder a ellas).
Los
beneficios fiscales permiten a las familias disponer de una mayor renta. En la
mayoría de países de Europa se da un sistema mixto de tributación en el IRPF (individual
o familiar). Los sistemas impositivos progresivos penalizan la tributación conjunta
cuando los cónyuges trabajan lo que desmotiva a tener hijos. Otra modalidad de
desgravación es la que se aplica a la cuota en función de ciertos gastos o características
familiares. En España, el nuevo sistema aplicado por el Gobierno actual tiende
a beneficiar a las rentas más elevadas.
Los servicios prestados a las
familias son los que tienen más futuro y están en plena fase expansiva. Pueden
ser prestados por la administración (gratuitamente o pagando una tasa), por el
mercado (subvencionados o no), por el voluntariado o por el sector informal. Entre
estos servicios encontramos: guarderías infantiles, asistencia domiciliaria a
enfermos, ancianos o centros de día para la tercera edad, inválidos, etc.
Los programas de excedencia y el número de guarderías varía en función de la visión
del papel que debe desempeñar la madre en cada país. En este sentido los países
más bien situados son Francia, Bélgica, Italia y países nórdicos (excepto Finlandia),
por el contrario, Gran Bretaña es uno de los últimos.
En España la escolarización
entre 3 y 6 años está bastante desarrollada pero para niños menores la cobertura
es insuficiente. Esto se debe al papel de las abuelas como cuidadoras, al paro
y a la precariedad laboral femenina. Estos factores están cambiando rápidamente
y en la actualidad en Comunidades como Cataluña empiezan a existir protestas sociales
por la falta de centros para atender la demanda.
Otras medidas adoptadas
en el plano familiar son las encaminadas a conciliar el ámbito laboral con el
ámbito familiar para permitir al individuo disponer de más tiempo para atender
a los familiares dependientes (se cree enriquecedor para la persona y más barato
que si lo tiene que prestar el estado). Su problema es que este tipo de política
va más destinado hacia las mujeres y puede conllevar su discriminación laboral.
En la actualidad hay una tendencia a la inclusión de los hombres en este tipo
de experiencia.
Los permisos y prestaciones por maternidad son los más
antiguos de todos existiendo una gran disparidad entre los países de la UE en
el número de semanas de excedencia y la remuneración de la prestación.
La
entrada de la mujer en el mercado laboral es una de las razones por las que España
tiene un alto índice de paro, que puede incrementarse dado que todavía existen
12 puntos de distancia con la media comunitaria en las tasas de actividad. En
los países nórdicos, donde las Políticas Familiares son más activas y la natalidad
más alta, son donde más mujeres tienen un trabajo remunerado.
El objetivo
principal de las Políticas Familiares es compensar las cargas entre los que tienen
o no tienen familia, a través de un sistema de previsión social. Al no ser iguales
todas las familias dado que algunas tienen más necesidades que otras, las Políticas
Familiares deben prever este tipo de situaciones.
La familia ha cambiado
y eso ha comportado nuevas Políticas Familiares. La mayor longevidad, la baja
natalidad, los divorcios, la participación femenina en el mundo laboral,... han
hecho que las necesidades sean otras y que las Políticas Familiares tengan que
adaptarse a esta nueva realidad.
La imaginación, investigación y experimentación
que se realiza en todos los países europeos puede contribuir a tratar de una manera
más efectiva toda la problemática que nuestra sociedad conlleva. Hoy por hoy no
parece que vaya a anunciarse una política común en materia de familia a nivel
europeo, a pesar del paralelismo de los comportamientos familiares en la UE, pero
sí determinadas formas de acción comunes.
Una de las características más
marcadas es su universalismo. Es decir, dirigida a todas las familias con hijos
a cargo. Es un reconocimiento económico y simbólico al esfuerzo que realizan miles
de padres y madres. La Política Familiar no debería ser asistencial (destinada
a los más pobres y necesitados). No deben confundirse política familiar y social.
Defender algo que es tan esencial para otros países europeos, ha sido
aquí impopular. Se debe cambiar de actitud y si se quiere consolidar una Política
Familiar es necesario crear un marco político donde se puedan debatir los problemas
de la familia y donde se puedan plantear las reivindicaciones y propuestas.
