Ciberadicción: ¿Una nueva ludopatía?
Juan
Alberto Estallo Martí
Institut Psiquiàtric. Dpto. de Psicología Junio
1997
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Introducción.
"Voy a matarme", decía un adolescente de 17 años - Zachary Loafman-, cuya adicción le absorbió de su familia y amigos, obligándole a mentir y enviándole finalmente al hospital a causa de una depresión.
Su adicción
no era debida al alcohol ni a las drogas, sólo a Internet.
En los últimos meses se ha
convertido en noticia el posible síndrome de dependencia de
Internet. El número de páginas dedicadas a este tema en la WWW
va progresivamente en aumento (afortunadamente algunas hacen gala
de cierto buen humor) y el tema ha trascendido ya a los medios de
comunicación.
La base teórica con que
cuentan los defensores de entidades como el IAD (Internet
Addiction Disorder) son algunos estudios -descriptivos- acerca de
los patrones de uso de Internet, de los que quizá resulte
aventurado deducir que el uso masivo de los recursos on-line sea
preocupante, y muy lejos de los 30 millones de afectados con los
que especula el periodista Hughes Henry.
Datos algo menos dramáticos
ofrece la Dra. Kimberly S. Young, cifrando en unos 400.000 el
número de norteamericanos afectados por el IAD (de una
población de unos 20.000.000 de americanos conectados).
A estos trabajos debemos
añadir numerosos escritos periodísticos que a partir de algunas
declaraciones de los autores y espectaculares testimonios
establecen sin ningún genero de dudas la existencia de carácter
"cuasi" epidémico de dicho síndrome.
Consideraciones.
Es evidente que cuando un usuario convencional
deja lista su conexión y puede empezar a navegar por la Red se
siente fascinado, utiliza al máximo su correo electrónico
(listas de distribución, amistades, etc.) y trata de adentrarse
en los demás servicios que suelen ofertarse (News, FTP, Gopher,
etc.). Todo ello supone que los tiempos de conexión se vayan
disparando progresivamente. Ahora bien, ¿durante cuanto tiempo?
¿Hasta donde?. Es conocido por todos el fenómeno que se produce
ante la adquisición de un sistema de videojuegos, apareciendo
una curva de utilización caracterizada por elevadas frecuencias
de uso en las primeras 3-5 semanas, curva que progresivamente va
descendiendo hasta situarse de modo estable en valores que
constituyen una fracción de los iniciales.
Cabe, pues, plantearse si la eclosión de Internet en nuestro
país desde finales de 1996 no está produciendo un fenómeno
similar al acaecido con los videojuegos a principios de los 90.
Se empieza a considerar como puede existir un núcleo común a
todos los elementos psicopatológicos ligados con la
informática, que es el uso abusivo de los ordenadores,
considerándose las diferentes manifestaciones como formas
clínicas diferentes de un único trastorno.
Se compara la adicción a Internet con el juego patológico, la
adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas. Al
igual que ocurrió con los videojuegos el paralelismo con el
conjunto de las toxicomanías es tentador, sin embargo, ya de una
manera superficial sólo es posible establecerlo con el juego
patológico ya que no debemos olvidar como en este caso tampoco
existe una sustancia responsable de la conducta adictiva.
Tampoco debemos olvidar como los principales objetivos de
búsqueda en Internet son los lugares relacionados con el sexo.
La búsqueda de estas páginas y su posterior utilización suele
consumir una gran parte del tiempo de un buen número de
usuarios, por lo que sin ningún genero de dudas deberíamos
considerar este tiempo con relación a su objetivo último y no
juzgarlo con el mismo criterio que el dedicado a la navegación
"per se".
En general debemos huir de las consideraciones basadas en el caso
único, si bien este es el tipo de material que suele aparecer en
las publicaciones, tanto escritas como de Internet.
Algunas personas presentan verdaderos problemas derivados de su
afición a los ordenadores y al ciberespacio. Cuando se es
despedido del trabajo, se abandonan los estudios o una persona se
encuentra inmersa en una demanda de separación a causa de esta
actividad se puede sospechar la existencia de una adicción.
No obstante las "adicciones" en sentido amplio pueden
ser saludables, patológicas o una mezcla de ambas. De este modo
una persona que se sienta fascinada por su hobby y en el que
invierte cantidades ingentes de tiempo tiene la posibilidad de
aprender, fomentar la creatividad y comunicarse. La dificultad se
sitúa en el punto en que debe trazarse la línea entre un uso
intenso de la tecnología y la aparición de las consecuencias
derivadas directamente de la actividad. Pensemos, a modo de
ejemplo, en aquellos casos en que una deficitaria relación de
pareja se ve parcialmente compensada por la comunicación con
otras personas mediante el IRC.
Tampoco debemos olvidar como hasta hoy no existe de modo oficial
este trastorno, puesto que el conjunto de síntomas que se
describen todavía no ha demostrado ni consistencia ni
fiabilidad.
Según el catedrático Enrique Echeburúa la adicción llega
cuando esa afición "interfiere en tu vida cotidiana o no
se busca esa conducta para pasarlo bien, sino para no pasarlo
mal". En términos muy similares se expresa el
psiquiatra Francisco Alonso-Fernandez que señala como los
problemas aparecen cuando "existe una absoluta necesidad
de desarrollar esa actividad y se experimenta ansiedad si no se
lleva a cabo". Volver al Índice
El concepto de adicción a Internet.
John Suler señala la existencia de dos modelos básicos de la
hipotética adicción a Internet. El primero de ellos hace
referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados
por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger
información, jugar en solitario, obtener nuevos programas, etc.
pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (mas
que el necesario para lograr sus propósitos).
El segundo tipo lo constituiría aquellos sujetos que
frecuentan los Chats, MOODS y listas de correo. Todos ellos
tienen en común la búsqueda de estimulación social. Las
necesidades de filiación, ser reconocido, poderoso o amado
subyacen a este tipo de utilización de la Red. En oposición a
ellos, los sujetos del primer grupo evitan el "caos"
interpersonal que puede cualquier canal de IRC. Para ellos la
necesidad de control y la predictibilidad son elementos
esenciales.
Cuando el uso de Internet interfiera de un modo significativo las
actividades habituales es cuando podrá ser considerado
patológico. Sin embargo la interferencia sobre los hábitos de
vida no es un criterio estable ya que varía tremendamente de
unos sujetos a otros, variando en función de las
disponibilidades de tiempo, dinero y de numerosas circunstancias
tanto personales como familiares.
Mark Griffiths (Psicólogo, Universidad de Plymouth) considera
que las nuevas tecnologías son en sí adictivas, presentando
patrones comportamentales similares a los del juego patológico o
la bulimia. No obstante debemos considerar las actitudes de este
autor sobre las nuevas tecnologías desde la perspectiva del
familiar de un jugador patológico de maquinas recreativas, que
ha publicado algunos trabajos condenando el juego con videojuegos
con argumentos de escasa entidad.
Criterios de Diagnóstico.
Pese a este escaso y anecdótico bagaje clínico son numerosas
las voces que proponen la inclusión de este supuesto trastorno
en los manuales de clasificación (DSM-IV, ICD-10), aventurando
borradores de criterios diagnósticos:
1 Tolerancia (definida por los siguientes criterios).
1.1 Necesidad de incrementar las cantidades de tiempo conectado a Internet para lograr la satisfacción.
1.2 Disminución del efecto con el uso continuado de similares tiempos de conexión.
2 Abstinencia, manifestada por las siguientes características:
2.1 Síndrome de abstinencia.
2.1.1 Cesación o reducción del tiempo de conexión (cuando se han dado períodos de tiempo prolongados de uso intenso).
2.1.2 Dos o más de los siguientes síntomas aparecen después de unos días y hasta un mes de haberse producido el punto anterior.
2.1.2.1 Agitación psicomotriz.
2.1.2.2 Ansiedad.
2.1.2.3 Pensamientos recurrentes (obsesivoides) acerca de lo que estará ocurriendo en Internet.
2.1.2.4 Fantasías o sueños acerca de Internet.
2.1.2.5 Movimientos voluntarios o involuntarios similares a los que se efectúan sobre un teclado.
2.1.3 Los anteriores síntomas producen malestar o deterioran las áreas social, ocupacional o cualquier otra área vital.
2.1.4 El uso de Internet o de otro servicio on-line es preciso para aliviar o suprimir los síntomas abstinenciales.
2.2 Se accede a Internet mas a menudo o durante períodos de tiempo mas prolongados de los que se había planeado.
3. Existen propósitos persistentes e infructuosos de
suprimir o controlar el acceso a la Red.
4. Se invierte una cantidad de tiempo notable en actividades
relacionadas con Internet (adquisición de libros, pruebas de
nuevos browsers, organización del material descargado, etc.).
5. Las actividades sociales, profesionales o de recreo
disminuyen o desaparecen a causa del uso de Internet.
6. Se permanece conectado a pesar de saber que ello supone un
problema persistente y recurrente de tipo físico, social,
laboral o psicológico (privación de sueño, conflictos
matrimoniales, negligencia laboral, sentimientos de abandonar a
los seres queridos...).
Sarah Lawrence editora de la revista educativa "Taken
Children Seriously" afirma que navegar en la Red no se
caracteriza por la repetición irracional de una conducta
destructiva, como es el caso de las verdaderas adicciones.
Señala como la valoración del tiempo de conexión puede ser una
variable engañosa (estudiada desde un punto de vista únicamente
cuantitativo).
Consideremos como la cruzada del propio Ivan Goldberg o la de
Kimberly Young requieren elevados tiempos de conexión a
Internet, así como muchas horas dedicadas a actividades
relacionadas con la red, siendo estos aspectos criterios de
diagnóstico del IAD. ¿Sería legítimo considerarlos a ellos
como adictos?
Hasta la fecha no existe un perfil bien definido del usuario
adicto a Internet, en general se trata de sujetos jóvenes,
preferentemente varones, con un elevado nivel educativo y
hábiles en el uso de la tecnología. Se especula con la
existencia de un subgrupo de usuarios caracterizado por la
timidez, que encuentra en el ciberespacio la posibilidad de
liberarse de la ansiedad producida por las relaciones sociales
cara a cara, ganando en autoconfianza, dado el relativo anonimato
que Internet proporciona.
El Tratamiento.
El primer paso es reconocer que se está
"enganchado" y estar verdaderamente motivado para
dejar el hábito.
Podemos cuestionarnos si lo que se pretende es una abstinencia
completa o bien un uso adaptativo de los servicios de
Internet.
Algunos signos de alerta son; la comprobación compulsiva del
correo electrónico y la inversión de mucho tiempo y dinero en
servicios On Line.
Ivan Goldberg insiste en que el tratamiento deberá adaptarse
a las circunstancias personales de cada caso,
estableciéndose un tiempo de conexión limite (P. Ej. 60
minutos) desconectándose rápidamente una vez transcurrido este
período de tiempo. Paralelamente deberá atenderse a las
razones subyacentes al abuso de la conexión. Es sabido que
mucha gente pasa un tiempo exagerado frente a su ordenador para
evitar pensar en aquellas circunstancias que les agobian.
Internet también ofrece grandes facilidades para la
comunicación, que pueden captar los escasos recursos de aquellas
personas menos dotadas para esta actividad. Resulta llamativo el
gran número de personas que colocan sus anuncios pidiendo
establecer relación vía e-mail con cualquier persona. ¿No
ocultarán estos anuncios importantes dificultades para
relacionarse en la vida real?, ¿No podrá tratarse de personas
con autoconceptos devaluados, que pueden empezar de nuevo en el
ciberespacio?
La mayor parte de personas que buscan ayuda por su elevado uso de
los recursos de la red lo hacen por indicación de sus jefes
(recordemos que el derecho al anonimato no incluye las
comunicaciones cuando se realizan desde el puesto de trabajo, por
ello es posible monitorizar el tiempo de conexión y la
naturaleza de los lugares visitados).
Las personas que podemos sospechar que tienen problemas con
Internet no se conforman con revisar si tienen correo
electrónico una o dos veces al día, o bien navegar durante una
o dos horas como hacen la mayor parte de usuarios. Se conectan
cada vez que pasan cerca de su ordenador, revisan su e-mail 20-30
veces al día y pueden permanecer conectados a la Red durante mas
de ocho horas al día.
Cabe destacar como la mayor parte de los recursos acerca del IAD
residen -irónicamente- en la propia Red.
El mejor tratamiento debería ser la prevención de este tipo
de problemas. En los grandes sistemas corporativos o
universitarios no resulta difícil establecer mecanismos del
tiempo de conexión de los diferentes usuarios, por lo que
consideramos factible el realizar intervenciones precoces ante
aquellos usuarios que realizan las conexiones más largas y
frecuentes. No obstante deberá establecerse claramente en que
condiciones se produce la conexión y las necesidades reales del
usuario, por lo que recomendamos una actitud de exquisita
prudencia.
En el medio personal y familiar debe confiarse en la propia
sensatez de los usuarios, sin embargo pueden ser de ayuda los
programas que monitorizan la conexión y que permiten programar
alarmas cada cierto tiempo. También resultaría de gran interés
un programa que se dedicara a controlar la duración de las
sesiones, informando periódicamente al usuario y que,
eventualmente, pudiera incluso interrumpir la conexión.
Los sujetos más proclives a sufrir problemas de este tipo son,
una vez más, aquellos que ya presentan déficits específicos en
sus habilidades de relación y comunicación. Por este motivo no
debemos perder de vista el hecho de que muchos hipotéticos
adictos no lo son más que de forma sintomática ya que su
conducta en la Red rápidamente se normalizaría en el caso de
mejorar las dificultades que parece estar soslayando el
ciberespacio. De este modo los adictos al IRC o al e-mail, pueden
mejorar súbitamente en el momento en que sus necesidades de
comunicación en la vida real aumenten o bien cedan las
circunstancias que las restringen.
Los problemas con Internet aparecerán en el momento en el que
sus usuarios deben sacrificar actividades rutinarias (estudios,
relaciones sociales, actividades laborales) para permanecer
conectados o bien robar horas al sueño. A partir de ahí sus
calificaciones escolares o rendimiento laboral disminuyen, muchas
veces están demasiado cansados para acudir a sus obligaciones
diurnas o bien para realizar sus deberes después de haber
invertido parte de la noche en la Red.
Algunos sujetos no se conforman con reducir el número de horas
de sueño o de actividades, sino que llegan a eliminar comidas.
"Stella Yu, una Universitaria de Carson, California, invertía todo el tiempo que le dejaban libres sus estudios y su trabajo a tiempo parcial en Internet. Se levantaba a las 5:00 AM para conectarse antes de acudir a clase, posteriormente entre sus clases y por la noche, después del trabajo hasta la 1:00 AM. Reconocía hacer siempre promesas por abandonar esta costumbre, sin poderlo conseguir."
"Linda Tipton, de la Universidad de Maryland describe el caso de estudiantes que utilizaban más de una cuenta para burlar el límite de 40 horas semanales de conexión por estudiante."
Existen dos factores que justifican el hecho de que los
adictos no puedan permanecer sin conectarse; el entretenimiento y
la comunicación.
Internet ofrece una inagotable fuente de entretenimiento, ya sea
en el sentido más estricto del término, o bien satisfaciendo la
curiosidad de sus usuarios. Sin embargo ello no es suficiente
para mantener conectada a una persona durante prolongados
períodos de tiempo. La mayor parte reconoce como escribiendo o
tecleando se expresan mucho mejor que con la comunicación
persona a persona, a ello hay que añadir la ventaja de poder
crear un personaje a la propia medida y convertirse en el Yo
ideal de uno mismo.
Investigaciones fundamentales.
El trabajo de la Dra. Kimberly S.
Youg.
Uno de los trabajos mas renombrados es el de la Dra. Kimberly S.
Young (Universidad de Pittsburgh -Bradford-). Su estudio quizá
sea el de mayor extensión y se compone de un cuestionario cuya
impresión ocupa la nada despreciable cantidad de 33 páginas.
Sin embargo por el momento no es fácil encontrar datos acerca de
la explotación de este enorme cuestionario.
Este trabajo se estructura en las siguientes partes:
K.S.Young considera que una persona presenta el IAD si responde modo afirmativo a cuatro o más de los siguientes ítems.
Entre los signos de alerta respecto a posibles problemas con el uso de la Red menciona:
La Dra. K.S. Young se ha limitado a publicar, por el momento,
un artículo en el que presenta el caso de una mujer de 43 años,
sin antecedentes de trastorno adictivo, que "demuestra"
como las personas no orientadas a la tecnología pueden presentar
problemas con Internet. Se espera que presente sus resultados en
el verano de 1997 en el Congreso de la APA (American
Psychological Association).
Ha fundado el Centro para el "Tratamiento de la Adicción On
Line" (Center for Online Addiction) en la WWW.
El resto de referencias a este trabajo no son mas que
declaraciones de la autora sobre el potencial peligro de "la
Red". ("Es una enfermedad más real que el
alcoholismo").
El trabajo de Viktor Brenner.
Marquette University Counseling Center and SUNY-Buffalo.
Milwaukee, WI.
Como primer paso a la definición y aceptación de la
adicción a Internet se plantea el conocer los hábitos de
utilización de la Red. Considerando que se ha hablado mucho
sobre este concepto en los medios de comunicación, si bien la
investigación es muy escasa.
Son muy numerosas las historias relativas a "vampiros"
que duermen durante el día y navegan durante toda la noche en
Internet. Los responsables de estudiantes universitarios
comparten preocupaciones acerca de estudiantes que pasan largas
horas en las salas de ordenadores, si bien muy pocas veces se
tiene conocimiento directo de algún caso.
También debemos considerar el espectacular vuelco que ha dado
Internet en los últimos años. El perfil del adicto a los
ordenadores ha cambiado radicalmente. Ya no es necesario ser un
enamorado de la programación o un genio del hardware. En su
lugar Internet actúa como una lupa que permite introducir en la
informática a un amplio abanico de sujetos, virtualmente todo
existe en Internet. Es por ello que el rango de personas que usan
(o abusan) de los ordenadores e Internet es más amplio que
nunca.
El cuestionario que se diseñó para realizar el estudio se
denominó IRABC (Internet-Related Addictive Checklist).
Empieza con una serie de preguntas orientadas a obtener datos de
filiación y demográficos (edad, sexo, educación, antigüedad
en Internet y tipo de conexión). El cuestionario de conductas
adictivas constaba de 32 cuestiones derivadas del abuso de
sustancias, tal y como el DSM-IV lo define, adaptadas al uso de
Internet. La mayor parte de estas preguntas se orientaron hacia
las dificultades en organizar el tiempo adecuadamente.
Se incluyeron también dos tipos adicionales de preguntas; tres
estaban orientadas hacia el freeware, intentos gubernamentales
por controlar la Red y recursos para adultos. Cuatro ítems mas
estaban orientados a controlar la posibilidad de respuestas al
azar (escala de infrecuencia de Jackson, 1974).
Resultados
En los primeros 30 días en que la encuesta estuvo disponible se
registraron 408 accesos desde 25 países, que supusieron 185
encuestas válidas.
El usuario tipo es un varón de una edad media de 32 años
(± 10,5) y con una escolarización de unos 15 años
(licenciados o estudiantes de últimos cursos). El 70% de los
usuarios son solteros o divorciados, que invierten un
promedio de 21 horas semanales (± 14), si bien un 17%
de la muestra reconoció invertir mas de 40 horas semanales.
La antigüedad media en la Red fue de unos 24 meses (±
22) conectándose desde proveedores comerciales u organizaciones
de carácter educativo (universidades, escuelas).
Servicio de Internet | Hrs/Semana |
3,7 hrs (±3,7) | |
Usenet News | 2,6 hrs (±3,4) |
WWW | 8,5 hrs (±4,9) |
IRC | 1,5 hrs (±3,3) |
Los sujetos obtuvieron una media de 12 puntos de 32
posibles en la escala de adicción a Internet (± 5,83),
oscilando en un rango de puntuaciones de 0 a 30 puntos. La
distribución de las puntuaciones tuvo una representación
bimodal, diferenciando claramente entre dos grupos de usuarios.
El autor nos advierte sobre el hecho de que la mayor parte
de sujetos de la muestra son usuarios de la WWW, lo que contrasta
con la experiencia clínica que indica que los sujetos que
mayores problemas tienen con la red son aquellos que se decantan
por recursos eminentemente interactivos y sociales (el ejemplo
paradigmático es el IRC).
Casi la mitad de los encuestados reconocieron que su trabajo
se había resentido con el uso de la Red, si bien menos de un
10% informó acerca de haber sido reprendido por sus jefes debido
a esta actividad. Ello probablemente supone que el uso se realiza
durante el tiempo libre.
Otro hecho sorprendente es que alrededor del 40% de
encuestados reconocieron haber conocido personalmente a personas
que primero habían conocido en Internet, sin embargo muy
pocos de ellos tuvieron encuentros que se pudieran considerar de
alto riesgo (parejas sexuales), de hecho la mayor parte de
encuentros lo fueron entre colegas o estudiantes.
Los resultados de la encuesta, en especial su distribución
bimodal, ponen en evidencia la existencia de un subgrupo de
usuarios que han sufrido variaciones substanciales en sus
hábitos de vida atribuibles al uso de la Red. No obstante,
de ahí a proclamar la existencia de un trastorno adictivo queda
un largo camino por recorrer.
Todavía debe dilucidarse cual es el componente de Internet
relacionado con la conducta abusiva de la Red; el componente
social o la vertiente técnica.
Ivan Goldberg prefiere sustituir el término de
adicción a Internet por el de Uso patológico de Ordenadores,
estableciendo los siguientes criterios de diagnóstico:
Instituto Federal Suizo de Tecnología. Internet: conducta
y adicción.
Este trabajo se basa en un cuestionario redactado en Inglés y
Alemán que incluyó cuestiones relativas a las siguientes
áreas: Area social, patrones de la Red, sentimientos acerca de
la Red, experiencias en el uso de la Red y cuestiones generales
y/o de filiación.
El cuestionario se distribuyó a través de la WWW a sabiendas de
que no todos los usuarios tienen necesariamente acceso a este
servicio. De este modo se tuvo conocimiento de la existencia de
sujetos que únicamente usan la red para jugar MUDs o que sólo
tienen acceso al e-mail.
La recogida de datos se realizó a lo largo de un período de 6
semanas, obteniéndose 454 cuestionarios válidos.
Este trabajo cuenta con la novedad de haber dividido la muestra
en dos grandes grupos. Se incluyó un ítem en el que se pedía a
los sujetos si se consideraban o no adictos o dependientes,
realizándose posteriormente las comparaciones entre grupos sobre
la base de esta pregunta. Además se creó un tercer grupo
integrado por aquellos sujetos que optaron por la opción
"no sé" a esta pregunta.
Evidentemente esta característica constituye tanto el punto
innovador de este trabajo frente a los demás como el principal
punto débil ya que no se puede considerar como criterio
suficiente y objetivo el de la propia percepción de los sujetos.
Es sabido como los jugadores de videojuegos tienden a sobrestimar
el tiempo que pasan ocupados en esta actividad. Es posible que
algo similar ocurra con los sujetos mas interesados en Internet,
a la vez que podemos suponer que los sujetos cuya actividad
resulte extremadamente intensa puedan minimizar su valoración.
Pese a ello se consideró que el 10.6% de sujetos que formaron la
muestra se adscribía a este grupo.
Las comparaciones se realizaron basándose en tres grupos:
Se obtuvieron diferencias significativas en los siguientes aspectos:
No se registraron diferencias significativas en las siguientes variables:
A la vista de estos resultados los autores se inclinan a considerar la existencia de una conducta de características adictivas derivada del uso intenso de Internet, sin embargo también recalcan como las diferencias entre los ítems que hacen referencia a los criterios de diagnóstico de un trastorno de estas características no presentan las diferencias tan intensas que se encontrarían en las respuestas a esos mismos ítems en sujetos afectos de cualquier otra adicción.
Correlatos fisiológicos.
Lynne Roberts describió algunos de los correlatos fisiológicos
relacionados con el uso intensivo de Internet, aunque no iguala
necesariamente estas reacciones con la adicción en su sentido
patológico.
Conclusiones acerca de la conducta adictiva en Internet.
Parece razonable aceptar que existe un grupo de sujetos cuya
conducta con relación a la Red es cuando menos preocupante
por el uso excesivo que de ella hacen. No obstante esta
circunstancia por si sola no puede considerarse como un elemento
suficiente para proclamar la existencia de entidades nosológicas
como el IAD. Recordemos como la dependencia del juego era
históricamente conocida mucho antes de que los organismos
oficiales aceptaran su inclusión en los manuales de
diagnóstico.
Antes de dar este paso deberemos investigar si esta conducta
en relación con la Red no puede considerarse como sintomática
de la existencia de otras dificultades. No es extraño pensar
que los sujetos que invierten ingentes cantidades de tiempo en el
IRC pueden tener dificultades de cierta consideración para la
comunicación personal. Recordemos como en parte este aspecto se
demostró a partir de los abusos que algunos sujetos cometieron
en las party-lines, quienes ofrecieron patéticos testimonios
centrados en la soledad, el aislamiento, etc....
También debe considerarse la posibilidad de que este
fenómeno sufra una evolución natural de modo similar a como lo
hizo el juego con videojuegos. Recordemos como Internet se
encuentra en plena eclosión por lo que un gran número de
usuarios todavía pueden considerarse como novatos, evidentemente
deslumbrados por las posibilidades que se les ofrecen.
También encontramos un gran vacío respecto a los estudios de
naturaleza clínica, que nos podrían aportar información
vital para la comprensión de este fenómeno; en su lugar
obtenemos infinidad de testimonios periodísticos cuyo dramatismo
nos hace dudar de su completa objetividad. Recordemos como no
hace mucho tiempo ocurría un caso similar con el videojuego,
nunca se publicaron estudios con población clínica, con toda
certeza hoy podemos asegurar que si no se realizaron fue por que
esta población no existía, del mismo modo que no es posible
-por hoy- hablar en términos estrictos de adicción a Internet.
Mucho más viable es la posibilidad, que algunos autores
mencionan, acerca de la existencia de un trastorno de
características difusas caracterizado por el uso abusivo de la
alta tecnología. Quien no conoce a sujetos que realizan casi
toda su actividad con un ordenador, que viven rodeados de
dispositivos electrónicos, para quienes el teléfono móvil y el
correo electrónico forman parte de su identidad y que igualan el
ocio al uso de videojuegos, canales digitales de TV, que apuestan
a través de Internet, etc
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Relaciones a través del e-mail.
El correo electrónico probablemente sea el medio de
comunicación de mayor impacto después del teléfono. En muchos
aspectos es similar al correo convencional, excepto en los
aspectos más molestos (redactar sobres, poner sellos y
desplazarse hasta un buzón u oficina de Correos). Además la
comunicación es prácticamente inmediata independientemente de
donde se encuentre el destinatario.
Desde el punto de vista de las relaciones personales es frecuente que el e-mail se convierta en un elemento de consolidación de estas relaciones, que habitualmente surgen en los Chats, MOOs y MUDs. Frente a ellos el correo se convierte en un elemento más fiable, privado y sobre todo menos caótico.
Factores implicados en las relaciones sociales mediante e-mail.
Existen una serie de hipótesis planteadas por John Suler (Rider University) con relación a la comunicación mediante el e-mail.
1. Habilidades de escritura.
1.1. La efectividad de la comunicación dependerá de sus recursos para la expresión escrita.
1.2. El estilo personal incidirá en la cualidad de la relación.
1.3. Las diferencias entre los sujetos en cuanto a sus habilidades de escritura afectarán a la relación.
1.4. Las habilidades de escritura experimentan variaciones secundarias a la evolución de la relación.
2. Estructura de los mensajes.
2.1. Uso de frases introductorias, longitud de los mensajes, espaciado de los párrafos, firma, uso de mayúsculas, etc.
2.2. La estructura del mensaje reflejará elementos de la personalidad y estilo del remitente.
2.3. La estructura de los mensajes se modificará en la medida que lo haga la relación.
3. Desarrollo histórico.
3.1. Los mensajes evolucionarán en el tiempo del mismo modo en que una relación cara a cara presenta grandes diferencias entre los primeros encuentros y los mas recientes.
3.2. ¿Cómo se conoce la gente en la Red?. Contenido y características de los mensajes iniciales.
3.3. ¿De qué modo se elige entre innumerables relaciones potenciales? ¿Que factores influyen en establecer determinadas comunicaciones y cual es su reflejo en los mensajes iniciales?
3.4. ¿Cómo se expresa la intimidad en los mensajes? ¿De qué modo empieza a fluir la información personal?
3.5. El paso del ciberespacio a la vida real (cara a cara, teléfono, etc.) y su negociación previa.
3.6. En caso de que uno de los sujetos se niegue a un encuentro en la vida real, ¿Cómo afecta ello a la relación virtual?
3.7. ¿Cómo terminan la mayor parte de relaciones a través del e-mail?
4. El "subject".
4.1. El "subject" constituye una miniatura de lo que será el contenido del mensaje. Resulta más importante en la medida que el destinatario recibe numerosos mensajes.
4.2. Habitualmente sintetiza el mensaje, expresa la idea principal, da una respuesta, bromea o contradice al propio mensaje.
4.3. El contenido de las líneas de "subject" puede considerarse como un fiel reflejo del curso de la relación.
5. Frecuencia de los intercambios.
5.1. La intensidad y cualidad de los mensajes varía en función de la frecuencia con que son enviados.
5.2. ¿Refleja la frecuencia de los mensajes el curso de la relación?
5.3. ¿Cuáles son las reacciones del remitente cuando no ve su mensaje contestado? ¿Es el silencio un elemento de comunicación?
6. Lenguaje privado.
6.1. ¿Se tiende a lo largo del tiempo a desarrollar un lenguaje privado cuando se mantiene una relación prolongada mediante el e-mail?
6.2. Los acrónimos, neologismos, expresiones o símbolos que se introducen en los mensajes ¿Se desarrollan consciente o inconscientemente?
6.3. Los significados especiales del lenguaje ¿Llegan a reflejar la naturaleza de la relación?
7. Registro permanente.
7.1. Las relaciones mediante el e-mail se diferencian de los encuentros cara a cara en la oportunidad de guardar todos los encuentros porque la interacción se basa en documentos.
7.2. ¿Esta característica afecta a la relación?
7.3. ¿Cuáles son los mensajes que se suelen guardar?
7.4. ¿Cuándo y porque se hace referencia a mensajes anteriores?
7.5. Los textos que se eligen para incluir en un mensaje de respuesta suelen reflejar los elementos fundamentales de los puntos de vista del remitente.
7.6. ¿Qué motivo lleva a algunos sujetos a utilizar frecuentes referencias al mensaje que se responde, cuando otros apenas lo hacen?
8. Relaciones de pareja.
8.1. Las relaciones de pareja que funcionan simultáneamente (e-mail y cara a cara), ¿Lo hacen en dos niveles psicológicos diferentes?
8.2. ¿El uso del e-mail expresa pensamientos y sentimientos ocultos en los encuentros personales?
8.3.¿Cuáles son los procesos psicológicos por los que la gente integra o disocia las comunicaciones por e-mail de las personales?
Noviazgos ciberespaciales.
La novedad que supone -todavía- el correo electrónico es
posible que sea uno de los factores que atrae a la gente a
iniciar relaciones en el ciberespacio. Además debemos considerar
como el relativo anonimato de Internet permite un amplio margen a
la fantasía, lo que fácilmente lleva a pensar que uno a
encontrado aquello que andaba buscando.
En cuanto a la calidad de la comunicación hay quien asegura que
puede ser incluso más auténtica que la personal dado que es
posible librarse de la apariencia física de nuestro
interlocutor. No obstante esto solo es cierto parcialmente dado
que la mayor parte de la gente, cuando considera haberse
enamorado de alguien a través de Internet siente la necesidad de
un encuentro personal, probablemente por el hecho de que el
contacto directo es una necesidad humana básica, un elemento
fundamental de la intimidad.
Internet es un excelente recurso para conocer gente con nuestras
mismas aficiones y con personalidades similares, sin embargo es
difícil aceptar que este tipo de relaciones puedan trascender a
un plano más personal, tal y como ocurre en el caso de las
relaciones sociales cara a cara.
Mucha gente no desea conocer personalmente a aquellas personas
que conoce en la Red, es muy probable que en ello no esté tan
implicado el peligro como el hecho de perpetuar una fantasía, es
decir podemos considerar estas relaciones como un complemente de
la relación personal, del mismo modo que se ven películas o se
leen novelas, sin que estas actividades compitan en el desarrollo
vital de las personas.
Algunos han criticado el hecho de que el ciberespacio únicamente
propicia relaciones transitorias y superficiales, en cambio no
existe duda que Internet ha propiciado largas e intensas
amistades, noviazgos e incluso matrimonios. La cuestión se
centra en dilucidar que tipo de relación se puede esperar de la
comunicación eminentemente textual. Evidentemente ello
restringe, o por lo menos obliga a transformar los elementos
emocionales, la intimidad y el conflicto, a fin de que se pueda
representar en formato textual. Sin embargo y como contrapartida,
el anonimato de estas comunicaciones otorga un importante
potencial para la espontaneidad y la asertividad que no siempre
está presente en las relaciones cara a cara. Volver al Índice
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relacionadas.
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Viciados só pensam no ciberespaço
Internet Addiction
Search for perfect site is addictive
to some World Wide Web surfers
The Powerful Internet Can
"Suck" You In
Internet vicia!
La sociedad de la información crea
nuevos adictos. Conexión intravenosa
An Initial Report on the Online
Assesment of Internet Addiction: The First 30 Days of the
Internet Usage Survey
Internet Addiction Disorder
Internet Addiction Disorder (IAD)
Are you suffering from Internet
Addiction Disorder?
¿Es Internet una droga?
Interneters Anonymous
Webaholics
Netaholics Anonymous
Netadictos Anónimos
Internet Use Survey
Internet Addiction Questionaire
Internet Addiction Survey developed
by Dr. Kimberly S. Young at the University of Pittsburg at
bradford
The Psychology of Cyberspace
Internet Behaviour and Addiction
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© Juan Alberto Estallo Martí. Institut Psiquiàtric. Barcelona. Junio-1997.